Repensar las ideas, reconstruir las metáforas

Os proponemos un plan que podréis llevar a cabo durante las próximas dos semanas. ¿Os sabéis el cuento de la lechera? Lo mejor para crear algo nuevo es reinventar una idea anterior, y Concha Prada ha hecho lo propio con esta popular historia. Viejas metáforas para que los niños comiencen a entender que hay que estar más cerca de la realidad que de los sueños inalcanzables cuando te piden cosas impensables, pero que en la actualidad podría aplicarse a cientos de ciudadanos, de políticos, de personas que han pretendido vivir por encima de sus posibilidades, que han soñado y han intentado disfrutar de lo que aún no había conseguido.

 

 

 

Esta serie de fotografías destacan por su sencillez. Fondo negro e imágenes con mucha fuerza. Cuerpos en escorzo, que juegan con el color blanco de la leche, sin la que la representación del cuento sería imposible, que logra ese contraste visual tan directo. Se trata de una apuesta de la galería Oliva Aruna por una artista que lleva colaborando ya 5 años con el espacio artístico. Es, por tanto, una apuesta segura. Un nuevo reto para la artista que supone una idea fresca y original conseguida mediante una fotografía basada en las ideas, más que en lo accesorio.

Apuntad: hasta el 9 de junio en la galería Oliva Aruna. De martes a sábado de 11:00h a 20:00h.


Lianne La Havas, la nueva voz del soul femenino

Jovencísima londinense (1989), Lianne La Havas ha sorprendido este año a público y críticos con su single “Lost & Found” en el que colabora también Willy Mason.

Una voz suave pero potente cuando la situación lo requiere, con agudos espectaculares y un tono rugoso a veces, nos recuerda en ocasiones a la mismísima Lauryn Hill. Con mucho sentimiento, sin cargar demasiado las melodías y dando prioridad a su espectacular voz claramente influenciada por el Soul, Lianne La Havas logra componer ese tipo de canciones que llegan a mover emociones. Si bien su voz nos recuerda a Withney Houston en ocasiones, en ningún momento tiene la necesidad de recurrir a estereotipos del R&B. Los clichés de la música negra actual, que pasa por la obsesión de introducir en las canciones a raperos que en la mayoría de las ocasiones no hacen sino empeorarlas, tampoco se observan en lo que esta joven ha logrado crear hasta la fecha. Sin extravagancias, sin necesidad de vender su imagen ni su cuerpo, sin grandes parafernalias ni a nivel musical ni a nivel personal, es sorprendente que esta chica de apenas 23 años haya logrado destacar exclusivamente por su voz y su naturalidad.

Se podría decir entonces que se trata de ese tipo de artista que se ha mantenido fiel a la música en exclusiva, a pesar de que su nuevo álbum Is Your Love Big Enough, que saldrá el  9 de Julio de este año, haya sido  producido por la Warner Bros UK. Así es que con su talento no sólo vocal sino también a la guitarra, en los directos conquista a su público con su sonrisa y su llamativa belleza que deja entrever una inocencia y humildad a la que no nos tienen acostumbrados en esta profesión.

Se demuestra entonces una vez más que las voces femeninas se están haciendo con un hueco importante en la escena musical del siglo XXI, que lleva años correspondiéndoles. Que no es necesario enseñar los pechos para triunfar y que, gracias a dios, siguen existiendo artistas de verdad en la escena musical.

Aconsejable, en todo caso, seguirle pues la pista a esta chica que pronto nos sorprenderá con nuevas canciones, que esperemos sigan siendo así de auténticas y sensibles, en el sentido musical de la palabra.

¡A disfrutarla!


La obsesión por crear se hizo tinta

A Leticia Vera, toledana nacida en 1984, hay que seguirle la pista. Fue vislumbrar su trabajo y… saber que tenía que estar entre nosotros, en “De Autores”.

Creadora en su propia técnica en el arte, autodidacta en la tinta, escritora de poemas, nube de pensamientos filosóficos, la han convertido en su deseo desde pequeña: “ser toda una artista”.

Pasé por ella una vez y, sus pinturas me llamaron la atención… no me paré. La segunda vez, fue inevitable detenerme durante un prolongado periodo de tiempo. Ella, me observaba, y no dudó un instante en explicarme su trabajo, lo que me quedó más prendada a sus obras, si cabe.

Leticia explica que ella lo que hace es “transformar la percepción de una realidad deformada en otra que le dé forma ya sea desde el dibujo, la fotografía, la escritura o la creación de objetos”.

En sus obras, el tema principal es el retrato de sí misma o, de otra manera “autorretratos de estancias”, (como Leticia los ha llamado). Éstos son, retratos de estados de ánimo. “Retratos de ese laberinto que me habita en el que cualquier cosa puede suceder. Se pueden observar dibujos de mujeres, ya que su mirada, sus gestos, su anatomía, me sirven expresivamente. Después están los paisajes imposibles, que me gusta pensar que alguna vez estuvieron habitados por ellas.

Con la mujer como tema principal, le preguntamos si, refleja, de algún modo, la figura que representas con la sociedad.

La artista nos responde que las mujeres que dibuja se nutren de objetos, de símbolos que son comunes en esta sociedad. Leticia, señala que intenta descontextualizarlos para hacerlos más visibles desde este viraje.

Su filosofía se aprecia en su forma de hablar, de mirar, de expresarse con gestos, y por supuesto, en la inspiración de sus obras. Están orientadas en diferentes estados de ánimo. Momentos, instantes concretos. Todo ello, conforma un mundo propio que, ella misma, concreta en sus dibujos. A veces, llego a atisbar un origen, algo que me desborda.

En sus obras, lo que destaca, de un vistazo es la técnica empleada.

Silvia: ¿Por qué el manejo de la tinta?

Leticia: Porque era la única técnica que no había estudiado en Bellas Artes. Quería librarme del academicismo empezando desde cero. Y eso hice. Después de romper montañas de papel, comencé a atisbar algo, algo mío, propio. No me había sucedido hasta ese momento. La tinta es una técnica apasionante, pero compleja.

Silvia: ¿La acuarela?

Leticia: No suelo utilizar mucho la acuarela, me gustan más las tintas de colores. El hecho de que no sea indeleble, en este momento, hace que prescinda de ella. Aunque también, al principio, experimenté bastante con esta técnica.

Silvia: ¿Alguna técnica que te gustaría desarrollar?

Leticia: El óleo me atrae muchísimo, y el temple. Me gustaría trabajar más con estas técnicas. Y el grabado me encanta, es algo que tengo pendiente.

Silvia: Además de preciosos cuadros… ahí no queda tu arte… explícanos…

Leticia: Los complementos que realizo (broches de muñecas de lino, pendientes con ilustraciones originales y resina, colgantes…) son una extensión de lo que hago, todo está hecho a mano y creo que tiene coherencia con el conjunto. Llevar un dibujo al cuello o un broche de una mujer vestida de gran dama también resulta divertido.

Silvia: ¿Te costó desarrollar una técnica creada por ti misma?

Leticia: Muchísimo. Años de pruebas y descartes, hasta que encontré la fórmula adecuada y el tiempo necesario para que se realizara bien. (Me refiero a la técnica de mis “miniaturas”). Mi deseo era encontrar una técnica que simulara el grabado, pero sin serlo. El resto de técnica fue experimento tras experimento con tintas de diversos tipos, plumillas de anticuario, tinteros…

Silvia: ¿Te identificas con tus dibujos?

Leticia: A partir de cierto momento sí, poco después de dejar Bellas Artes. Sentía que no importaba hacer cosas nuevas, como me inculcaron allí, sino, buscar un origen desde el que agarrarse y seguir. Ahora sé que todas las mujeres que dibujo soy yo, y todo yo son ellas.

Desde muy pequeña, Leticia Vera, manifestaba una obsesión por crear, y esta inquietud empezó a aumentar con los años. “Yo de pequeña quería ser artista. Dan fe los molinos de viento que dibujé con rotulador en las paredes de mi casa con cinco años que mi madre nunca olvidará. Dibujaba sin parar cualquier cosa. Sufrí muchos bloqueos, muchas inseguridades a lo largo de los años, pasaba largas temporadas perdida. Pero al fin conseguí, mediante esta ruptura con todo lo aprendido, encontrarme de algún modo.”

Estudió en la Universidadde Bellas Artes, pero pronto descubrió que no le aportaba mucho, más bien lo contario, asegura.

Las obras de Leticia Vera han llegado a cientos de hogares en los que unos estarán enmarcados, otros en un cajón u olvidados. Me encantaría que de ellos brotaran nuevas historias. Otros están en la mansión de un señor italiano que se llevó todos los dibujos que tenía en aquel momento. Algunos se han marchado a diferentes puntos del globo, otros han participado en diversas exposiciones como en la Galería Idearte, Artépolis o en la feria Dearte. También es necesario señalar todas las ferias de diseño independiente en las que he participado (Nomada Market, Innovamarket, Mercados de Domingo, Rastrearte, Tamimarket, etc).

Además, como dije, Vera es polifacética, en lo que al arte se refiere. Escribe, y cómo escribe. Se decantó desde muy pronto por los versos. Y, nos ha contado que parte de sus pomas se han concretado en una plaquet, presentada en la librería Enclave por Julio Monteverde.

También, ha recitado sus obras escritas en bares, centros culturales de Madrid y en el Círculo de Bellas Artes en el ciclo “La Voz y su Sombra”, con la intervención de  Eugenio Castro y Lurdes Martínez.

Silvia: ¿Proyectos futuros?

Leticia: A corto plazo, el día 3 de febrero a las 19:30, inauguro una exposición de dibujo en la librería Enclave en la que leeré mi primer poemario,La Bombilla Negra. A medio plazo, deseo retomar el óleo y el temple y siempre experimentar cosas nuevas, si hace falta, desde el principio.

Autodidacta, capaz de diluir los tintes con su pincel hasta el infinito y más allá, creando, inventando mundos fantásticos y a la vez, acordes con la realidad.

Y, por si fuera poco, nos recita sus propios versos.

Ella es, Leticia Vera.