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Maxence Cyrin, una mezcla entre lo clásico y lo moderno

La música clásica y la electrónica no son incompatibles. Así lo demuestra este pianista que tras pasar por el conservatorio decidió unir sus dos pasiones: el piano y la música new wave que había marcado su adolescencia.
Este originario de Besançon, emprendió su carrera musical con la participación en pequeños sellos como Rave Age o PCP. Junto con estos, esenciales en la creación del movimiento house en Francia, Maxence se metió de lleno en el mundo de las Raves y de la electrónica, manteniendo sin embargo siempre su faceta más clásica. Tras haber descubierto el placer y la armonía de reinterpretar al piano algunas de las grandes canciones del techno, house, new wave y otras tantas canciones de actualidad, se mudó a Paris donde conoció a Laurente Garnier, productor musical de Saint Germain entre otros que le ficharía para el recopilatorio Megasoft Office 2005 y que le propondría grabar su primer álbum completamente acústico: Moder Rhapsodies.
Pero a pesar de que ya este disco incluyese algunos grandes temas que versionaban a Depeche Mode o Massive Atack, no sería hasta 2009, con la publicación de su segundo disco Novö Piano, que Maxence alcanzase algo de fama.
Conocido sobre todo por su cover de “Where is my mind”, una de esas canciones míticas de The Pixies que probablemente hayan influido en la juventud de más de uno de nosotros, Maxence Cyrin saltaba a la fama (relativa por supuesto al no tratarse de un superventas comercial en absoluto), al incluir este grandioso tema en la Banda Sonora de la película It’s kind of a Funny Story. Y a modo de breve paréntesis, recomendar también esta película que nunca se ha estrenado en nuestro país, pero que cuenta de una forma muy amena las dificultades de la vida adolescente bajo la mirada positiva de que siempre hay una salida posible.

Reinterpreta por tanto en este disco perteneciente al sello francés Kwaidan Records, algunos grandes éxitos de Nirvana, MGMT o Justic. , Grandes temas que consiguen hacer de este álbum uno de esos discos que no puedes dejar de escuchar.

Siempre con un toque de melancolía, mezclando la suavidad del piano con las melodías pegadizas de los temas actuales, Maxence ha decidió además que todos sus videoclips (en Youtube) vayan acompañados de increíbles imágenes y escenas de películas antiguas en blanco y negro, logrando así trasladarte a otro mundo en el que se une lo moderno y lo viejo, lo clásico y lo industrial, el piano y el new wave. Una explosión de sensaciones entre tristes y animadas que te llevan a bailar y cantar con alegría pero también a perder más de una lágrima por su lado entristecedor.


Muy recomendable de verdad. Una maravilla moderna hecha por un solo hombre y su piano. Un descubrimiento que merece la pena ser escuchado.

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