El arte silencioso

Si hay unos artistas que luchan cada día con la originalidad y la creatividad esos son los mimos. Se enfrentan a un público difícil, un público que no paga para verlos, un público con prisas que no tiene 30 segundos para parar y contemplar su expresión artística, pero que si lo consigue, ese reconocimiento vale más que cualquier aplauso.

El centro de Madrid y de las grandes ciudades están llenas de estos personajes. El lugar de trabajo es elegido por ellos y respetado por el resto de compañeros. Tiene que ser un lugar muy transitado, con espacio suficiente para evitar aglomeraciones e intentar en la medida que se pueda resguardarse de las inclemencias meteorológicas.

El mimo se expresa únicamente a través de su cuerpo y es por eso que se lo llama “arte silencioso”. Sin pronunciar una sola palabra y con un mínimo de elementos, puede crear todo un mundo de encantamiento y narrar historias haciendo reír o llorar, y sobre todo, haciendo pensar.

Es muy común pasear por la calle Arenal, por Preciados y toparnos con jóvenes artistas que permanecen horas y horas inmóviles, aguardando a que los transeúntes depositen en sus cestas algunas monedas. En ese instante el artista nos regala con alguna cabriola o con una serie de gestos graciosos que terminan por arrancar la sonrisa de los paseantes. Llama la atención que en ciudades como Barcelona esté regulado el trabajo de estos artistas callejeros. Debido al gran número de “estatuas humanas”, el ayuntamiento limitó su participación y tan sólo 15 artistas por la mañana y otros 15 por la noche pueden trabajar en “Las Ramblas”. Para ello tienen que pasar un examen anual para acreditar su formación y experiencia.

Por el momento en Madrid no hay ese tipo de regulación y hay mimos por el centro que todos conocemos.

 

 

 

 

 

El hombre que lucha contra el viento ha  cambiado de espectáculo y ahora es un divertido camarero que ha resbalado. Los mimos tienen que tener muy en cuenta el reinventarse con espectáculos nuevos y sin perder la magia que les caracteriza a ellos mismos

 

 

Otros artistas que te obligan a parar y observar durante minutos si son humanos o son estatuas verdaderas e inamovibles son la pareja de barro

Y luego hay una serie de personajes diferentes y novedosos que hacen las delicias del turista y del madrileño que pasea por el centro. Estos mimos y estatuas humanas son parte del Madrid histórico. Un arte callejero del que podemos disfrutar todos los días del año

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Acerca de RAFAEL NAVARRO

Soy estudiante de 5º de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Soy de Murcia pero llevo cinco años viviendo en Madrid Ver todas las entradas de RAFAEL NAVARRO

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