Archivo mensual: enero 2012

La obsesión por crear se hizo tinta

A Leticia Vera, toledana nacida en 1984, hay que seguirle la pista. Fue vislumbrar su trabajo y… saber que tenía que estar entre nosotros, en “De Autores”.

Creadora en su propia técnica en el arte, autodidacta en la tinta, escritora de poemas, nube de pensamientos filosóficos, la han convertido en su deseo desde pequeña: “ser toda una artista”.

Pasé por ella una vez y, sus pinturas me llamaron la atención… no me paré. La segunda vez, fue inevitable detenerme durante un prolongado periodo de tiempo. Ella, me observaba, y no dudó un instante en explicarme su trabajo, lo que me quedó más prendada a sus obras, si cabe.

Leticia explica que ella lo que hace es “transformar la percepción de una realidad deformada en otra que le dé forma ya sea desde el dibujo, la fotografía, la escritura o la creación de objetos”.

En sus obras, el tema principal es el retrato de sí misma o, de otra manera “autorretratos de estancias”, (como Leticia los ha llamado). Éstos son, retratos de estados de ánimo. “Retratos de ese laberinto que me habita en el que cualquier cosa puede suceder. Se pueden observar dibujos de mujeres, ya que su mirada, sus gestos, su anatomía, me sirven expresivamente. Después están los paisajes imposibles, que me gusta pensar que alguna vez estuvieron habitados por ellas.

Con la mujer como tema principal, le preguntamos si, refleja, de algún modo, la figura que representas con la sociedad.

La artista nos responde que las mujeres que dibuja se nutren de objetos, de símbolos que son comunes en esta sociedad. Leticia, señala que intenta descontextualizarlos para hacerlos más visibles desde este viraje.

Su filosofía se aprecia en su forma de hablar, de mirar, de expresarse con gestos, y por supuesto, en la inspiración de sus obras. Están orientadas en diferentes estados de ánimo. Momentos, instantes concretos. Todo ello, conforma un mundo propio que, ella misma, concreta en sus dibujos. A veces, llego a atisbar un origen, algo que me desborda.

En sus obras, lo que destaca, de un vistazo es la técnica empleada.

Silvia: ¿Por qué el manejo de la tinta?

Leticia: Porque era la única técnica que no había estudiado en Bellas Artes. Quería librarme del academicismo empezando desde cero. Y eso hice. Después de romper montañas de papel, comencé a atisbar algo, algo mío, propio. No me había sucedido hasta ese momento. La tinta es una técnica apasionante, pero compleja.

Silvia: ¿La acuarela?

Leticia: No suelo utilizar mucho la acuarela, me gustan más las tintas de colores. El hecho de que no sea indeleble, en este momento, hace que prescinda de ella. Aunque también, al principio, experimenté bastante con esta técnica.

Silvia: ¿Alguna técnica que te gustaría desarrollar?

Leticia: El óleo me atrae muchísimo, y el temple. Me gustaría trabajar más con estas técnicas. Y el grabado me encanta, es algo que tengo pendiente.

Silvia: Además de preciosos cuadros… ahí no queda tu arte… explícanos…

Leticia: Los complementos que realizo (broches de muñecas de lino, pendientes con ilustraciones originales y resina, colgantes…) son una extensión de lo que hago, todo está hecho a mano y creo que tiene coherencia con el conjunto. Llevar un dibujo al cuello o un broche de una mujer vestida de gran dama también resulta divertido.

Silvia: ¿Te costó desarrollar una técnica creada por ti misma?

Leticia: Muchísimo. Años de pruebas y descartes, hasta que encontré la fórmula adecuada y el tiempo necesario para que se realizara bien. (Me refiero a la técnica de mis “miniaturas”). Mi deseo era encontrar una técnica que simulara el grabado, pero sin serlo. El resto de técnica fue experimento tras experimento con tintas de diversos tipos, plumillas de anticuario, tinteros…

Silvia: ¿Te identificas con tus dibujos?

Leticia: A partir de cierto momento sí, poco después de dejar Bellas Artes. Sentía que no importaba hacer cosas nuevas, como me inculcaron allí, sino, buscar un origen desde el que agarrarse y seguir. Ahora sé que todas las mujeres que dibujo soy yo, y todo yo son ellas.

Desde muy pequeña, Leticia Vera, manifestaba una obsesión por crear, y esta inquietud empezó a aumentar con los años. “Yo de pequeña quería ser artista. Dan fe los molinos de viento que dibujé con rotulador en las paredes de mi casa con cinco años que mi madre nunca olvidará. Dibujaba sin parar cualquier cosa. Sufrí muchos bloqueos, muchas inseguridades a lo largo de los años, pasaba largas temporadas perdida. Pero al fin conseguí, mediante esta ruptura con todo lo aprendido, encontrarme de algún modo.”

Estudió en la Universidadde Bellas Artes, pero pronto descubrió que no le aportaba mucho, más bien lo contario, asegura.

Las obras de Leticia Vera han llegado a cientos de hogares en los que unos estarán enmarcados, otros en un cajón u olvidados. Me encantaría que de ellos brotaran nuevas historias. Otros están en la mansión de un señor italiano que se llevó todos los dibujos que tenía en aquel momento. Algunos se han marchado a diferentes puntos del globo, otros han participado en diversas exposiciones como en la Galería Idearte, Artépolis o en la feria Dearte. También es necesario señalar todas las ferias de diseño independiente en las que he participado (Nomada Market, Innovamarket, Mercados de Domingo, Rastrearte, Tamimarket, etc).

Además, como dije, Vera es polifacética, en lo que al arte se refiere. Escribe, y cómo escribe. Se decantó desde muy pronto por los versos. Y, nos ha contado que parte de sus pomas se han concretado en una plaquet, presentada en la librería Enclave por Julio Monteverde.

También, ha recitado sus obras escritas en bares, centros culturales de Madrid y en el Círculo de Bellas Artes en el ciclo “La Voz y su Sombra”, con la intervención de  Eugenio Castro y Lurdes Martínez.

Silvia: ¿Proyectos futuros?

Leticia: A corto plazo, el día 3 de febrero a las 19:30, inauguro una exposición de dibujo en la librería Enclave en la que leeré mi primer poemario,La Bombilla Negra. A medio plazo, deseo retomar el óleo y el temple y siempre experimentar cosas nuevas, si hace falta, desde el principio.

Autodidacta, capaz de diluir los tintes con su pincel hasta el infinito y más allá, creando, inventando mundos fantásticos y a la vez, acordes con la realidad.

Y, por si fuera poco, nos recita sus propios versos.

Ella es, Leticia Vera.

 

Anuncios

Música subterránea con sello alternativo

¿Hartos de la música prefabricada que oímos día tras día en las calles? Sabéis que a nosotros nos pasa lo mismo y por eso os queremos proponer un lugar diferente. Si aún no conocéis la Sala Costello de Madrid os estáis perdiendo un lugar donde encontrar alternativas a los machacones ritmos con letras superfluas que nos inundan en discotecas, pubs, centros comerciales… ¡En todos los lados!

Desde DeAutores no solo os hablamos de los artistas más prometedores y que dan su toque personal a todo lo que hacen. Queremos descubrirlos actividades a las que asistir, donde disfrutar, aprender y descubrir a algunos de nuestros protagonistas.

¿Habéis leído la entrevista a Willy Naves o al grupo The Noises? El asturiano y los de Getafe estarán en enero en la sala madrileña para darlo todo a quien se atreva a pasarse por allí. Nos ha hecho especial ilusión ver que compartirán escenario, aunque en días diferentes. Ha sido un placer contar con ellos en DeAutores y ahora tendremos la oportunidad de verlos de nuevo en directo.

Willy Naves sigue imparable con la promoción de sus anteriores EP’s mientras comienzan los preparativos para la grabación de su último trabajo. Como os contábamos hace muy poquito, el crowdfunding ha sido un éxito y ha podido comprobar la fidelidad de sus seguidores.

The Noises tampoco ha parado desde que les tuvimos por aquí. En el mes de diciembre les podíamos ver en el Fnac Music Festival compartiendo cartel con otros artistas como Iván Ferreiro. Precisamente con el gallego ha colaborado nuestro asturiano Willy Naves recientemente.

¡Como véis están que no paran! Os aconsejamos que echéis un ojo a la programación del festival ‘El Subterráneo’ de la Sala Costello y os paséis a verles a ellos y a muchos otros grupos y cantantes que estarán estos días por allí. Os dejamos aquí las fechas de artistas que apuesta por un sello alternativo. Porque hay lugares donde se reconoce la iniciativa de autor y nosotros seguimos informándoos de las mejores propuestas.

Sábado 21 de enero – Beatmac + Biodramina Mood
Domingo 22 de enero –  Surrima & Resads friends
Lunes 23 de enero – Kuve
Martes 24 de enero – Labuat
Miércoles 25 de enero – The Noises
Viernes 27 de enero – Los Pedales
Sábado 28 de enero – Lousiana
Domingo 29 de enero – Willy Naves


Artistas de la calle

He aquí una entradaun tanto  especial. Una aportación distinta. Algo más personal que el resto, porque de alguna forma he sentido la necesidad de compartir con el mundo esta experiencia madrileña que me ha alegrado el día…

Esta mañana, la plaza de Olavide acogía con sus rayitos de sol a dos jovenes chicas que con gusto difrutaban de su café al calor de este extraño invierno. Todo transcurría con normalidad: mientras cada cual leía una parte del periódico y compartía alguna que otra noticia que le causaba asombro, los niños jugaban con las palomas, los repartidores corrían con sus paquetes de un lado a otro y más de uno simplemente disfrutaba del tiempo maravilloso con amigos o familia al son de la música que tocaban los dos jóvenes al otro lado de la calle.

Hasta aquí, nada nuevo. Pero la mañana cambiaría cuando una mujer de alegre expresión, que rondaba los cincuenta, ocupaba la mesa de al lado y acomodaba a sus padres en las metálicas sillas con cariño y cierta dificultad. Sin intención de ser cotilla ni mucho menos, empecé a escuchar su conversación y prestarle algo de atención mientras ojeba las páginas del diario sin leer realmente su contenido. La mujer mayor y su marido en silla de ruedas, pedían una tónica y un café, al parecer, como todos los días, mientras su hija les contaba alguna anécdota relacionada con sus familiares. Lo especial en todo esto es, que la hija estaba constantemente preocupándose por sus padres. Recreando la historia de una forma casi teatral, andaba de un lado para otro, con una energía casi abrumadora. Colocó a su padre en la sombra y le dió a su madre un obsequio que no llegué a ver, pero que le sacó una sonrisa de oreja a oreja. Para entretener mientras a su padre, pedía a los jóvenes de la mesa de al lado, el periódico. “Cójalo, por supuesto, ya lo he leído, asique se lo puede quedar de hecho“, contestaba a la petición y el hombre, en su silla de ruedas, les daba las gracias como si de un regalo increible se tratara. Así estuvieron aproximadamente media hora en la que, independientemente de la conversación, se percibía en cada palabra que salía de la boca de la hija  un amor asombroso. Una preocupación que corresponde más a una madre que a una hija, que trata en cada instante de darles lo mejor, al igual que ellos hicieron en su momento. Era pura vitalidad que contagiaba no sólo a sus dos padres de avanzada edad, sino a todos aquellos que les rodeaban y sonreían con cada pequeño gesto de cariño de esta familia. Por último, cuando ya se disponían a abandonar la plaza y la hija trataba de trasladar a su padre a la silla de ruedas, hubo un momento de tensión en el que el hombre perdió el equilibrio y casi cae al suelo. Justo entonces, cuatro personas distintas, se levantaban de su silla y corrían a ayudar a la mujer en su maniobra. Quizás no sea nada del otro mundo, pero era uno de esos momentos en los que sientes la bondad de la gente. Como si de una gran familia se tratara, la impersonalidad de la gran ciudad se esfuma para dar paso a la hermandad y la colaboración.

No sé si es la crisis que nos obliga a unirnos, el sol que nos llena de una extraña energía  o que simplemente se trata de  una realidad que en ocasiones permanece oculta. Pero la gente comparte, ayuda, colabora y si puede , regala con gusto una sonrisa de complicidad a aquellos que son como nosotros; como todos. Porque juntos la vida resulta más fácil. Porque hay amor en cada esquina. Y porque independientemente de la situación en la que nos encontramos, siempre quedará un hueco para la amabilidad. Y es que el arte muchas veces está en la calle. Los artistas de la vida, autores de alegrar cada día de la semana, pasean por la ciudad como cualquier otra persona, pero con una luz distinta, que ilumina las calles de Madrid y consigue, en miles de ocasiones, hacer que el mundo sea un poquito mejor. La vida se convierte así en arte, en una improvisación cuyos artistas luchan a diario y están por todos lados…