Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites

No me gusta el rap. Seguramente esa frase habrá salido de mi boca en más de una ocasión desde que en mi adolescencia comencé a intercambiar opiniones sobre los intereses musicales con mis amigos y conocidos. En la actualidad cuando alguien quiere saber mi postura sobre este estilo siempre viene a mi mente El Chojin. Probablemente un alto porcentaje de las personas que hayan llegado a este artículo conozcan ya sus letras o al menos sabran quién es este artista. Y digo artista porque es la palabra que realmente lo define.

Hace unos cuantos meses llegó a mis oídos una de las canciones de El Chojin, realmente no sé cuál fue primero. No es que nunca lo hubiera oído antes, es que esta vez realmente escuché sus canciones. Creo que desde aquel momento comencé a entender el rap, al menos su rap. Inteligentes, ácidas, críticas: así son las rimas de este cantante. Elige uno de sus discos y dale al play. Descubrirás la vida transformada en música, en ritmo, también en poesía. Sus letras están cargadas de rabia contra los fallos de la sociedad en la que vivimos y contra los que consienten que esos fallos se sigan repitiendo. El humor es el otro aspecto a destacar. Escucharle consigue sacarme una sonrisa, consigue que te sientas identificado con lo que oyes, que quieras cantar con él porque solo reclama justicia; consigue esa magia con la que a veces la música logra que personas desconocidas parezcan coordinar sus pensamientos y sentimientos, parezcan estar en la cabeza y el corazón del otro. La música es arte, es un intercambio de ideas transformadas en algo hermoso, es comunicación. Y lo cierto es que El Chojin consigue crear arte, consigue intercambiar sus ideas de una forma bella y comunica.

La crítica social, estar contra el sistema parece estar de moda. Todos los artistas se revelan, usan sus obras para mostrar su contrariedad contra lo que les rodea. Pero, ¡qué cosas!, cuando conocen el éxito parecen olvidarse de las injusticias sociales, de todo en lo que creían y por lo que luchaban. El Chojin ha conocido el éxito de primera mano, el de verdad. Quienes le admiran y siguen sus pasos saben que no les defraudará, que sabe hacer mejor que nadie su trabajo y que además no solo se preocupa por su música. Un ejemplo reciente son los talleres que realizó en Extremadura durante el mes de noviembre contra la violencia de género. Pero es tan solo una pequeña nota dentro de todos los proyectos que el polifacético comunicador está desarrollando. Como periodista uno de los que me fascinó a nivel personal y profesional fue su colaboración con la 2 Noticias en los primeros seis meses de 2010. Sus rimas se convertían en crónicas semanales que destacaban los asuntos tratados por los medios de comunicación. No sobre los temas más importantes de la semana, recalco que se hablaba sobre lo que los periodistas daban como noticias más relevantes. Este detalles es importante, ya que con sus letras El Chojin también criticaba la manera de tratar la información, las noticias interesadas, la manipulación de los mensajes. Él es la voz del pueblo.

No voy a esforzarme por explicar todo lo que este maestro del lenguaje ha hecho durante estos años, para eso tenéis su página web, miles de referencias y, para los vagos, la wikipedia. Lo que intento es explicaros que hacen falta más artistas como él. Comprometidos, inteligentes, preocupados por la educación, generosos con la sociedad, agradecidos con sus seguidores. Tuve la oportunidad de estar presente en la charla que el año pasado se celebró en la madrileña biblioteca Centro Pedro Salinas en la que El Chojin habló de su libro Rap. 25 años de rimas junto a Francisco Reyes. Dejando a un lado su profunda e impactante voz, y no solo cuando rapea, consigue que  sientas algo dentro de ti cuando habla, que notes que vive de lo que más le gusta hacer y que le encanta poder seguir con sus proyectos. Aquella tarde explicó de forma clara y con su punto de chulería que hip hop y rap no es lo mismo, aunque la gente no lo entienda. Nos contó a los allí presentes -desde un chiquillo que no llegaba a los 14 hasta alguno que rozaba los 60- sus anécdotas, la pasión con la que vivió sus inicios en este mundo. Sentí envidia. Yo quería disfrutar de algo semejante. En ocasiones el excesivo protagonismo de las nuevas tecnologías en nuestra vida hace que añore épocas que no conocí, experiencias que parecen relegadas ahora a un segundo plano. Su relato iba tomando fuerza a medida que contaba cómo logró sacar su trabajo adelante con esfuerzo y constancia. Un ejemplo a seguir y un artista que vive para su música.

Te podría contar mil cosas más sobre El Chojin, pero solo quiero que quede claro el mensaje: tienes que escuchar sus canciones, tienes que saber que promueve iniciativas que buscan justicia social y tienes que leer lo jodidamente bien que escribe. En esta entrada podrás averiguar algo sobre él, ver uno de sus vídeos (este tema increíble que cuenta con la colaboración de El Gran Wyoming, que es mucho más que un gran showman de la televisión) y llegar a alguno de sus artículos. Sinceramente, te recomiendo que al menos te plantees descubrir algo más sobre él, porque merece -mucho- la pena.

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Acerca de Lorena González Sagrado

Curiosa, inquieta, trabajadora. Con muchas ganas de aprender y, sobre todo, mucha ilusión. Lucho por lo que quiero y no me da miedo lo desconocido. ¿Intereses? Muchos. Comunicar, leer, la música, el cine, el teatro, los viajes... Eso es un resumen, pero os aseguro que hay mucho más. Ver todas las entradas de Lorena González Sagrado

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