Archivo diario: 2 diciembre, 2011

Ok Go! La nueva era del videoclip

En la actuLa nueva era del videoclipalidad es difícil darse a conocer. A pesar de que existan cada vez más herramientas para ello, el verdadero reto sigue siendo el hecho de conseguir crear  algo diferente, algo que llegue al público de verdad, algo impactante y espectacular. ‘OK go’ es una de las pocas bandas que ha sabido cómo hacer esto. Y no por su música, un estilo indie-rock que aunque pegadizo no se diferencia demasiado de su competencia, sino  por sus videoclips. Grandes ideas, creatividad, misiones imposibles y sobre todo mucho trabajo y esfuerzo han hecho que estos cuatro amigos de Chicago, Damian Kulash, Tim Nowrdwind, Andy Ross y Dan Konopka,  consiguiesen romper con sus videoclips todos los records de visitas en Youtube. El baile de A million ways, el primero de sus vídeo-éxitos, se ha convertido en lo más esperado de sus conciertos. Su nuevo tema White Knuckles  tuvo más de un millón de visitas en Youtube en un solo día. Y Here it Goes Again, tema con el que se dieron a conocer realmente, obtuvo el Grammy en 2007 al mejor video (Best Short Form Music Video) además de contar a día de hoy con más de 10 millones de visitas.

No hay dudas por tanto de que esta banda con extraño sentido de la moda, que ha publicado hasta la fecha tres álbumes: “OK Go“, “Oh No” y “Of the blue colour of the Sky”, sea una verdadera excepción. Un grupo que según palabras de director de Marketing de Apple es “el primero en utilizar Internet como un medio de arte y no sólo comercio”

Os presentamos pues brevemente dos de estos increíbles videoclips:

El primero, End Love, es un video de bajo presupuesto en el que se ve realmente la implicación de los integrantes.  Necesitaron cuatro días de ensayo para dominar la coreografía, la ayuda de cuarenta voluntarios y un mes de trabajos de postproducción, pero lo llamativo de verdad es que los cuatro miembros tuvieron que realizar esta coreografía durante 21 horas seguidas, en dos ocasiones diferentes, y grabados en todo momento por el equipo técnico. A lo largo de este proceso tenían que correr al baño en los momentos en los que se cortaba el rodaje por unos segundos, movían la boca a una velocidad ultra lenta, dormían en un parque y trataban de esquivar los ataques de los gansos que defendían su territorio. Toda una experiencia agotadora que como resultado final ofrece al espectador un video en el que se juega constantemente con los tiempos y se acelera y ralentiza la imagen de manera que las horas quedan comprimidas en cuatro minutos de duración.

En segundo lugar, os presentamos This too shall pass, single de su nuevo álbum que han grabado en plano secuencia durante casi cuatro minutos. Lo increíble de este video es que para realizarlo, como se puede ver en el video que han colgado en Internet sobre cómo se hizo (“Behind the scenes”) se necesitaron más de seis meses de preparación y desarrollo. Pero no sólo eso. Se requirió además un equipo formado por más de 60 personas. Numerosos y precisos cálculos matemáticos para desarrollar la idea basada en el efecto dominó. Casi 90 mecanismos diferentes, todos ellos originados por un único movimiento. 85 tomas fracasadas antes de dar con la definitiva. Vuelos aéreos, pistolas de colores, un almacén entero y así, cientos de elementos que llevan a un resultado increíble. Dirigido por James Frost y con Dermott Downs como director de fotografía, que ha trabajado con artistas de renombre como Puff Daddy o The Foo Fighters, ambos coinciden en que lo verdaderamente bonito de este trabajo ha sido compartir la emoción, la ilusión y las ganas de un equipo por convertir una idea  casi imposible en realidad.

Una banda que sorprende a todos con sus trabajos. Que hasta el momento ha impregnado todas sus creaciones audiovisuales con un  toque especial de creatividad. Que sigue esforzándose por crear en cada ocasión algo distinto, por transmitir parte de ellos mismos. En definitiva, por hacer arte a partir de las ideas y del esfuerzo.


Algodón, poliéster, hilos, carne y lechuga

Si me dicen que entre estos cinco términos hay una relación directa me costaría descifrarla.

Los tres primeros está claro que son componentes de tejidos, ropas, pero ¿y los otros dos?.También

Han surgido en los últimos años una serie de diseñadores que, ya sea por llamar la atención o por innovar en la moda, utilizan alimentos cotianos como el pan, la carne o la pasta para sus diseños.

Los primeros diseños de este tipo surgen de campañas de sensibilización con el medio ambiente y a favor de la comida vegetariana. Digo que eran los primeros diseños porque el que cambió este estilo de moda fue Frank Fernández con el vestido de carne de Lady Gaga. El diseñador argentino comentaba que la idea surgió de la propia Lady Gaga.

Más de 18 kg de carne de vacuno, exactamente matambre. Compró la carne dos días antes y una vez hilvanado el vestido se conservó en un congelador. Para bien o para mal se cumplió el objetivo, que se hablara y mucho del vestido de Lady Gaga.

El vestido anterior necesita su guarnición. De ello se encargará Andrea Turner. Esta londinense tras un encargo de la empresa McCain diseñó un vestido de patatas fritas. Tardó un mes en diseñarlo y una semana en realizarlo.

Otra diseñadora que ha sabido conjuntar gastronomía y moda ha sido Lukka Sigurdardottir. Ella nos trae el postre.

Su creación más conocida, un vestido de novia comestible. La novia era el propio pastel de la boda. La creación no es para nada práctica ya que la novia debería trasladarse en una plataforma y sería perseguida constantemente por todo tipo de alimañas incluyendo niños y moscas.